18 de diciembre de 1856 En Argentina se aprueba mediante
decreto el plano del trazado de la Ciudad del Libertador General Don José de
San Martín, cabecera del partido homónimo, en la provincia de Buenos Aires.
Éste lo lleva a cabo el agrimensor Juan Fernández. (Hace 157 años)
Archivo del Blog
-
►
2015
(1)
- ► 01/04 - 01/11 (1)
-
▼
2014
(113)
- ► 12/21 - 12/28 (1)
- ▼ 12/14 - 12/21 (15)
- ► 12/07 - 12/14 (26)
- ► 11/30 - 12/07 (10)
- ► 11/23 - 11/30 (17)
- ► 11/16 - 11/23 (30)
- ► 11/09 - 11/16 (14)
jueves, 18 de diciembre de 2014
Efemérides
18 de diciembre de 1916
Finaliza el combate más largo de la I Guerra Mundial, la Batalla de
Verdun (Francia), después 10 meses de lucha constante y de un coste
insoportable de vidas. En febrero de este mismo año, las fuerzas alemanas
lanzaron una ofensiva contra Verdun, al este de París. Aunque al principio las
fortalezas de Hardaumont y Douaumont cayeron rápidamente, los franceses no se
rindieron y se agruparon bajo el mando del general Pétain. A mediados de
diciembre, el general francés había recuperado casi todo el terreno perdido en
los primeros días de la batalla. Al finalizar en este día la Batalla de Verdun
250.000 soldados de ambos bandos han muerto y 500.000 han resultado heridos. En
esta batalla se han empleado gases venenosos y lanzallamas. (Hace 97 años)
miércoles, 17 de diciembre de 2014
Pedro de Valdivia, el conquistador de Chile
Al frente de un puñado de soldados, en 1540 el extremeño
Valdivia conquistó el territorio del actual Chile, pero trece años después
sucumbió a una emboscada de los mapuches
Por Sergio Pinto. Historiador, Historia NG nº 131
Al cumplir los 40 años, el extremeño Pedro de Valdivia
poseía una larga hoja de servicios a la corona española. Su precoz carrera de
soldado lo había llevado a participar en la batalla de Pavía, en 1525, y en el
célebre Saco de Roma, en 1527. Más tarde marchó a América, inicialmente a
Venezuela y luego a Perú, donde se unió a Francisco Pizarro en sus campañas
contra el Imperio inca. Nombrado maestre de campo, Valdivia se puso del lado de
Pizarro en la guerra civil que estalló en Perú entre los conquistadores. En
1538 fue él quien llevó el estandarte real en la batalla de las Salinas, donde
fue derrotado el gran rival de Pizarro, Diego de Almagro, que fue ejecutado de
inmediato.
Totalmente entregado al servicio del rey, leal a sus jefes y
muy respetado por los hombres a los que mandaba, Valdivia tenía a la vez
grandes ambiciones, como tantos otros conquistadores de la época. Él mismo
escribiría más tarde que soñaba con «dejar memoria y fama de mí» a través de
alguna gran gesta descubridora. Fue justamente la derrota y la muerte de
Almagro lo que le dio la oportunidad que andaba buscando. En 1535, Almagro
había emprendido una expedición de conquista al sur de Cuzco, a través del
inhóspito desierto de Atacama. La historia lo recuerda por ello como el
descubridor de Chile, pero lo cierto es que su aventura resultó un fracaso,
pues los expedicionarios volvieron diezmados y sin haber hallado el oro que
buscaban. Lejos de desanimarse, Valdivia obtuvo de Pizarro la autorización para
emprender la conquista de aquel territorio al sur de Perú.
Conspiraciones y rebeliones
Valdivia tuvo que financiar él mismo la empresa. «A mi costa
y misión conseguí a la gente, hice los gastos que convino para la jornada, y me
adeudé por lo poco que hallé prestado, demás de lo que yo tenía entonces»,
diría más tarde. En enero de 1540 salió de Cuzco con doce españoles y cientos
de indios yanaconas. Le acompañaba también su amante, Inés Suárez, una mujer
aguerrida y astuta a la que hacía pasar por su sirvienta. Durante el viaje se
les unieron varias decenas de expedicionarios, entre ellos Pedro Sancho de la
Hoz, un rico colono que aspiraba a tomar el mando de la empresa y conspiró
repetidamente contra Valdivia, planeando incluso su muerte. Informado de estas
intrigas, Valdivia arrestó a Sancho y sus secuaces, y, aunque sopesó
ahorcarlos, se los llevó consigo bajo vigilancia. La oposición entre ambos se
mantuvo hasta que en 1548 Sancho tramó una rebelión y un lugarteniente de
Valdivia, en ausencia de éste, lo prendió e hizo ejecutar en el acto.
Una nueva ciudad
Tras una durísima travesía por el desierto de Atacama, en diciembre
de 1540 Valdivia y sus compañeros, unos 150 en total, llegaron al valle del río
Mapocho, 2.400 kilómetros al sur de Lima. Allí decidieron fundar una nueva
ciudad a la que llamaron, en honor al patrono de España, Santiago del Nuevo
Extremo, la actual Santiago de Chile. Los inicios de la nueva fundación no
fueron fáciles. Para poder alimentarse, los colonos tuvieron que convertirse en
campesinos: «Todos cavábamos, arábamos y sembrábamos en su tiempo», recordaría
Valdivia, lo que no evitó que pasaran hambre. La causa última de estas
estrecheces era la hostilidad de los indígenas de la región, que hicieron
desaparecer el ganado y los cultivos para quitar el sustento a los invasores.
Además, también se produjeron escaramuzas y ataques.
Cuando Santiago tenía apenas unos meses de vida, los indios
picunches la asaltaron y saquearon completamente. «Mataron 23 caballos y cuatro
cristianos, y quemaron toda la ciudad, la comida, la ropa y cuanta hacienda
teníamos. Nos quedamos con los andrajos que teníamos para la guerra y con las
armas que a cuestas traíamos», escribió Valdivia. Los españoles reconstruyeron
la ciudad, esta vez con casas de adobe en vez de madera y paja. Cuando los
indios volvieron a atacarla, Inés Suárez hizo decapitar a siete caciques
apresados por Valdivia y expuso las cabezas para aterrorizar a los atacantes.
La llegada de víveres y refuerzos desde Cuzco permitió
enderezar la situación en Santiago, y Valdivia pudo pensar en proseguir su
exploración hacia el sur con el objetivo de alcanzar el estrecho de Magallanes.
En 1546 organizó una expedición con 60 jinetes y 150 porteadores indios que lo
llevó hasta el golfo de Arauco, 500 kilómetros al sur de Santiago. Allí fueron
atacados por sorpresa por miles de indios que se mostraron especialmente temibles.
«Vinieron sobre nosotros tres escuadrones de indios, que pasaban de veinte mil,
con un alarido e ímpetu tan grandes que parecían hundirse en la tierra y
comenzaron a pelear muy reciamente. Tras treinta años de luchas con diversas
naciones, nunca he visto tal tesón en la batalla como éstos tuvieron contra
nosotros», recordaría Valdivia. Aunque rechazaron el ataque, los españoles
decidieron retirarse a Santiago. Habían llegado al río Bío-Bío, la frontera del
territorio de los indios mapuches, a los que los españoles llamaron araucanos.
Fue el primer choque con un pueblo que durante más de tres siglos presentaría
una resistencia feroz a los colonos de origen europeo.
Gobernador de Santiago
En 1547, Valdivia hizo un viaje a Perú en el que logró que
lo confirmaran como gobernador y capitán general de Chile, aunque sus enemigos
convencieron al virrey La Gasca para que le impusiera una dolorosa condición:
separarse de su «amancebada» Inés Suárez, que sin pérdida de tiempo se casó
enseguida con otro conquistador. A su vuelta a Santiago, en 1550 el flamante
gobernador organizó una nueva expedición hacia el sur, a fin de fortificar y
colonizar el territorio de los mapuches. Éstos trataron de expulsar por la
fuerza a los invasores, reuniendo grandes masas de hombres, pero la superioridad
del armamento europeo era flagrante; frente a sus corazas,
arcabuces y caballos europeos, los indígenas tan sólo
oponían largas lanzas, mazas y flechas con punta de piedra. De este modo, el
primer gran choque, en Andalién (1550), se saldó con la muerte de entre 1.500 y
2.000 indios por un solo español; a 200 cautivos se les cortó la nariz como
castigo.
Sin embargo, cuando más desesperada era su situación, los
mapuches encontraron un líder que les dio durante varios años importantes
éxitos. Se llamaba Lautaro, tenía apenas veinte años y había pasado gran parte
de su vida como paje al servicio de Valdivia tras ser capturado por los
españoles, lo que le permitió aprender las técnicas bélicas europeas, incluida
la monta de caballos. Hastiado por las brutalidades
cometidas sobre su pueblo, Lautaro se escapó y fue elegido por los suyos para
rechazar a los invasores.
Un terrible final
En 1553, los mapuches destruyeron un fuerte español al sur
del Bío-Bío, después de ahuyentar a su guarnición. Valdivia acudió al lugar,
Tucapel, al frente de 42 soldados y un contingente de indios yanaconas, con la
inten-
ción de reconstruir la fortaleza, pero cuando atravesaba un
bosque se vio rodeado por miles de mapuches. Lautaro los organizó en varios
grupos compactos y los lanzó en oleadas sucesivas sobre los españoles. Sin
tiempo para recuperarse entre un asalto y el siguiente, los españoles fueron
cediendo hasta ser masacrados totalmente. Tan sólo Valdivia y un fraile fueron
capturados con vida. Todos los cronistas aseguran que Valdivia fue ejecutado
tras sufrir terribles torturas. Según la que recoge Góngora Marmolejo, los
indios llevaron a Valdivia a orillas de un lago, le quitaron la ropa y con unas
cáscaras de almeja le cortaron los músculos de los brazos desde el codo hasta
la muñeca, los asaron y se los comieron. Luego lo decapitaron.
Efemérides
17 de diciembre de 1790 En el costado sur de la Plaza Mayor
de la ciudad de México, durante los trabajos de nivelación de la misma, se
encuentra la "Piedra del Sol", también llamada "Calendario
Azteca" o "Calendario del Sol". (Hace 223 años)
Efemérides
17 de diciembre de 1819El
Congreso de Angostura (en Angostura, hoy Ciudad Bolívar en Venezuela) decreta
la creación de la Gran Colombia, unión del Virreinato de la Nueva Granada y la
Capitanía General de Venezuela de 1810, la obra magna y sueño del
"Libertador" Simón Bolívar. (Hace 194 años)
martes, 16 de diciembre de 2014
" La Batalla del Río de la Plata"
" La Batalla del Río de la Plata"
En agosto de 1939, el acorazado Admiral "Graf
Spee" zarpó del puerto de Wilhemshaven, al mando de su comandante Hans
Langsdorff (capitán del barco desde octubre de 1938). Su misión consistía en
actuar como corsario en el Atlántico sur. Sus órdenes eran hundir buques
mercantes británicos sin entrar en combate con fuerzas enemigas considerables.
La Batalla del Río de la Plata
La víspera del 13 de diciembre, el Admiral Graf Spee, se
aproximó a 150 millas de la costa brasileña, poniendo a continuación proa al
sudoeste para alejarse de ella a velocidad de crucero. Se proponía cortar la
ruta de los buques comerciales que alcanzaban Buenos Aires y Montevideo desde
al nordeste y el este. Hacía media hora que había amanecido cuando el vigía del
acorazado alemán alertó: "¡Remates de mástiles a proa!".
En la mañana de aquel día de diciembre de 1939, el Graf Spee
estaba a unos cientos de kilómetros de la costa frente al estuario del Río de
la Plata. Los vigías divisaban el horizonte desde la amanecida y uno de ellos
dio alarma de mástiles en el horizonte.
El comandante de guardia, sorprendido de ver mástiles y no
humo, ordenó despertar al capitán. El vigía creyó avistar un crucero y dos
destructores. El comandante Hans Lansgdorff ordenó cubrir puestos de combate;
creía tener a la vista la avanzada de protección de un convoy. Como el Graf
Spee era superior a esas naves y el objetivo estaba acorde con las directivas
dadas, decidió combatir, para luego hundir el convoy. Pronto Langsdorff
descubrió su error; el crucero era un buque de 10.000 toneladas, inferior al
acorazado alemán. Los otros dos navíos, que habían sido tomados por
destructores, eran cruceros ligeros que disponían entre ambos 16 cañones de 152
mm. Los tres buques eran los cruceros Exeter, Ayax y Achilles, al mando del
comodoro Harwood.
Langsdorff decidió aplastar a sus adversarios uno a uno y
concentró sus fuegos sobre el más poderoso y peligroso de ellos: el crucero
pesado Exeter. A las 06:16 fueron disparados los primeros fuegos desde los
montajes triples de 280 mm del Admiral Graf Spee, y tres minutos después fueron
contestados por el Exeter.
Las dos naves intercambiaban un rápido y nutrido fuego. El
Exeter fue tocado, y también el Exeter había tocado al acorazado alemán. El
Admiral Graf Spee había destruido completamente la cocina, así como la red de
agua potable de la nave. Hubo muertos y heridos. Pero los daños en el Admiral Graf
Spee eran mínimos comparados con el infierno desencadenado en el Exeter.
Finalmente los cruceros británicos se apartaron. Langsdorff tenía el combate en
sus manos, pero debido a falta de información efectiva sobre sus resultados, la
cantidad de bajas y pensando que estas unidades eran una avanzada de otras
mayores, decidió no acabar con los sobrevivientes y se envolvió en humo y se
alejó a toda máquina hacia la costa. Luego de salir al alance de los poderoso
cañones del acorazado, el comodoro Harwood decidió seguir al acorazado,
tratando de no perderlo de vista.
La trampa de Montevideo
Los resultados del combate para el Graf Spee fueron 56
muertos y 20 impactos; los daños eran relativamente menores, pero habían
mermado su provisión de municiones. Fue entonces cuando el acorazado alemán se
dirigió hacia el Río de la Plata y entró al Puerto de Montevideo. El gobierno
uruguayo ofreció una estadía de 72 horas, que debía emplear para la reparación
de la nave con sus propios medios.
Mientras tanto, la diplomacia y los servicios secretos
ingleses entraron a crear un sesudo plan para engañar a los alemanes. La
diplomacia británica en Montevideo realizó una compleja labor de desinformación
con respeto a las fuerzas navales británicas apostadas en la salida del Estuario
del Río de la Plata e hizo circular falsos rumores, amenazas e intimidaciones,
de tal modo, que se realizaron falsos comunicados entre fuerzas inglesas
inexistentes a la salida del Estuario, esto llevó a que Langsdorff tomara
decisiones.
Durante el tiempo que permaneció en el puerto de Montevideo,
los miembros de la tripulación muertos fueron enterrados en el cementerio de
Montevideo. Los prisioneros de guerra desembarcados del Graf Spee acompañaron
voluntariamente a los caídos en el cortejo fúnebre hacia el cementerio.
Langsdorff envió un telegrama al Alto Mando Naval en donde
concluía: “Me propongo avanzar hasta el límite de las aguas jurisdiccionales.
Si es posible abrirme paso hacia Buenos Aires, librar combate con el resto de
mis municiones. Para el caso que tal tentativa condujera a la destrucción
cierta del Graf Spee sin proporcionarle la oportunidad de causar daños al
enemigo, pregunto si ha de hundirse el navío en el estuario del Plata, aunque
los fondos en él son insuficientes, o bien debe permitirse su internamiento”.
Comandante Graf Spee.
La respuesta del Alto Mando Naval dejaba en completa
libertad de acción al comandante del Graf Spee, salvo en la internación en
Montevideo. La última frase decía: “Procure que la destrucción sea total si se
ve usted obligado a hundir su barco”. Erich Raeder.
El hundimiento
El 17 de diciembre de 1939, zarpó de Montevideo después de
las 18 horas, antes de expirarse el plazo acordado por el gobierno del Uruguay.
El buque avanzó lentamente por el estrecho canal en dirección a alta mar. Ahí
le aguardaban las naves británicas. Los espectadores del muelle de Montevideo
esperaban asistir al raro espectáculo de un combate naval. Tras la estela del
acorazado marchaba el transporte alemán el Tacoma, refugiado en el puerto
uruguayo desde el comienzo de las hostilidades.
Aparecieron dos remolcadores que provenían de Buenos Aires y
una serie de embarcaciones menores que iban y venían del acorazado al
transporte, transportando a la tripulación, de más de 1.000 hombres. Más de
medio millar de tripulantes fueron trasladados a Buenos Aires y parte a
Montevideo y en enero de 1940 se establece su internación en la ciudad. Tanto
en Buenos Aires como en Montevideo, unos 200 oficiales fueron dejados en
libertad y fugaron a Alemania donde reingresaron a la Marina Alemana, mientras
los marineros fueron internados en cuarteles militares. Luego, a las 19:55, una
enorme columna de llamas brotó repentinamente del Admiral Graf Spee.
Al cabo de unos instantes se escuchó una fuerte explosión.
El Graf Spee había explotado: los alemanes habían hundido su buque.
El 20 de diciembre, se encontró al capitán de navío Hans
Langsdorff muerto en su habitación del Hotel de Inmigrantes en Buenos Aires. Se
había envuelto en la bandera alemana y suicidado de un tiro de pistola en la
cabeza.
PD. cómo es notorio , hay confusiones y muchos creen o
destacan que el Graf Spee , esta hundido en aguas Argentinas o que sucedió en
aguas Argentinas , no es así , tanto la batalla , la historia y el lugar de
descanso final de muchos marineros caídos , como el del Acorazado de Bolsillo,
esta en territorio y aguas jurisdiccionales Uruguayas , tanto así como la
emblemática "Águila de Proa" sus telémetros ,cañones , anclas e
implementos , que se encuentran en perfecto estado de restauración y cuidado ,
en varios sitios y museos del Uruguay , lo que participa Argentina en esta
historia es que dió Resguardo a marineros , vivos que quisieron quedarse , a
vivir allá , a su capitán que optó por suicidarse después y algunos marineros
que optaron por volver a Alemania a seguir luchando , Sepan distinguir que
Uruguay y Argentina , somos dos países diferentes , con Historias diferentes
,más allá que nos unieron otras.
Buda
A lo largo de los siglos, se ha representado la imagen de
Buda tantas veces que incluso en Occidente su efigie resulta tan familiar como
cualquier otro objeto artístico. Solemos verle sentado sobre sus piernas en
actitud meditativa, con una protuberancia más o menos saliente en la cúspide
del cráneo y un lunar piloso entre las cejas, cubierto por un vaporoso manto
sacerdotal y aureolado su rostro por una serenidad y una dulzura entrañables.
Hay algo, sin embargo, que sorprende a veces: para ser un asceta que ha
renunciado a los placeres del mundo y que conoce a fondo las miserias humanas,
en ciertas representaciones parece excesivamente bien alimentado y demasiado
satisfecho.
Buda en una de sus primeras representaciones
en la antigua región de Gandhara (siglos I-II)
Es creencia común considerar que los santos llevaban una
vida eremítica de lucha y sacrificio en busca de la paz interior, y así era,
efectivamente, en la India que Buda conoció, unos quinientos años antes de
Cristo. La idea de la purificación a través del sufrimiento era usual entre hombres
ya maduros o ancianos, horrorizados y confusos ante la perversidad de sus
contemporáneos. Con frecuencia, abandonaban a sus familias y se refugiaban en
las montañas, cubiertos de harapos y con un cuenco de madera como única
posesión, que usaban para mendigar comida. Antes de convertirse en Buda, que
significa "el Iluminado", Siddharta Gautama también practicó estas
disciplinas corporales abnegadamente, pero no tardó en comprobar que eran
inútiles.
Una vida de príncipe
Siddharta Gautama nació probablemente en el año 558 antes de
Cristo en Kapilavastu, ciudad amurallada del reino de Sakya situada en la
región meridional del Himalaya, en la India. Conocido también con el nombre de
Sakyamuni ("el sabio de Sakya"), Siddharta era hijo de Suddhodana,
rey de Sakya, y de la reina Maya, que procedía de una poderosa familia del
reino. Según la tradición, Siddharta nació en los jardines de Lumbini, cuando
su madre se dirigía a visitar a su propia familia. La reina Maya murió a los siete
días de haber dado a luz y el recién nacido fue criado por su tía materna
Mahaprajapati.
El nacimiento de Buda
Siddharta creció rodeado de lujo: tenía tres palacios, uno
de invierno, otro de verano y un tercero para la estación de las lluvias. En ellos
disfrutaba de la presencia de numerosas doncellas, bailarinas y músicos; vestía
ropa interior de seda y un criado le acompañaba con un parasol. Se le describe
como un muchacho de constitución esbelta, muy delicado y con una esmerada
educación. De sus años de estudio, posiblemente dirigidos por dos brahamanes,
sólo se sabe que asombró a sus maestros por sus rápidos progresos, tanto en
letras como en matemáticas. Mucho se ha hablado del carácter sensible de Buda;
pero siendo hijo de un rey y aspirante al trono, debió de ser educado también
en las artes marciales y en todas aquellas disciplinas necesarias para un
monarca. Con todo, el reino de Sakya apenas si era un principado del reino de
Kosala, del que dependía.
Siddharta se casó con su prima Yasodhara cuando tenía
alrededor de dieciséis años, según algunas fuentes, o diecinueve o acaso más,
según otras. En algunas leyendas se dice que la conquistó en una prueba de
armas luchando contra varios rivales. Nada se sabe de este matrimonio, excepto
que tuvo un hijo llamado Rahula que se convertiría muchos años después en uno
de sus principales discípulos. El hecho de tener un hijo varón como continuador
de la dinastía le habría facilitado la renuncia a sus derechos y su
consagración a la vida religiosa.
La vida de Siddharta transcurría la mayor parte del tiempo
en el palacio real, bajo la protección paterna. Según la tradición, durante sus
salidas furtivas a la ciudad, en que era acompañado por un cochero, se
produjeron los llamados «cuatro encuentros». En cierta ocasión que salía por la
puerta oriental del palacio, se encontró con un anciano; en otra ocasión que
salió por la puerta meridional, vio a un enfermo; cuando lo hizo por la puerta
occidental, vio un cadáver, y otro día, al cruzar la puerta septentrional, se
encontró con un religioso mendicante. La vejez, la enfermedad y la muerte
indicaban el sufrimiento inherente a la vida humana; el religioso, la necesidad
de hallarle un sentido. Ello le llevaría a dejar atrás los muros del palacio en
el que se había desarrollado la mayor parte de su vida.
Los cuatro encuentros
A los veintinueve años, Siddharta abandonó a su familia. Lo
hizo de noche, montado en su corcel Kanthaka y en compañía de su criado
Chantaka. Su meta era Magadha, estado floreciente del sur, donde se estaban
produciendo cambios culturales y filosóficos. Es posible que también eligiera
ese reino, a unos diez días de camino desde Kapilavastu, para evitar la
posibilidad de que su padre exigiera que fuese repatriado. Una vez recorrido
parte del camino, se cortó los cabellos, se despojó de sus joyas y aderezos y
los entregó a su criado para que, de vuelta a casa, los devolviera a su
familia, con el mensaje de que no regresaría hasta haber alcanzado la
iluminación. El resto del camino lo hizo como mendicante, práctica, por otra
parte, muy bien considerada en la India de la época. También era habitual que
hombres ya maduros y con inclinaciones filosóficas se adentraran en el bosque
para buscar la verdad. Lo singular fue que él lo hiciera a edad tan temprana.
En busca del sentido
Una vez en Rajagaha, capital de Magadha, el joven mendicante
llamó la atención del poderoso rey Bimbisara. El rey, acompañado por su
séquito, fue a visitarle al monte Pandava, donde practicaba la meditación y el
ascetismo. Según cuenta la tradición, el monarca le ofreció cuantas riquezas
deseara a cambio de que aceptara ponerse al mando de sus batallones de
elefantes y de sus tropas de élite. Siddharta informó al rey de su origen noble
y del propósito de su estancia en Rajagaha. El rey Bimbisara no reiteró la
propuesta; le rogó únicamente ser el primero de conocer la verdad alcanzada si
llegaba a la iluminación.
Siddharta siguió las enseñanzas de dos maestros de yoga,
Alara Kalama y Uddaka Ramaputa. El primero, al que seguían trescientos
discípulos, había alcanzado la fase «en que nada existe»; se cree que su ermita
estaba en Vaishi. Siddharta alcanzó muy pronto ese mismo estadio y se persuadió
de la insuficiencia de estas enseñanzas para liberar a la humanidad de sus
sufrimientos. Uddaka Ramaputa tenía seiscientos discípulos y vivía cerca de
Rajagaha. Sus enseñanzas tampoco colmaron los afanes de Siddharta.
Partió entonces para Sena, una aldea junto al río
Nairanjana, lugar de encuentro de ascetas. Estas prácticas estaban perfectamente
reglamentadas: incluían el control de la mente, la suspensión de la
respiración, el ayuno total y una dieta muy severa, disciplinas todas ellas
penosas y dolorosas. Por los relatos se sabe que Siddharta no se arredró ante
su dureza y que, en alguna ocasión, quienes le rodeaban creían que había
muerto. En aquellos tiempos los alumnos avanzados practicaban ayunos de hasta
dos meses, y se sabe que nueve discípulos de Nigantha Nataputta, fundador del
jainismo, se dejaron morir de hambre para alcanzar la liberación final.
Tras años de austeridades y mortificaciones que no le
procuraron la iluminación, Siddharta resolvió abandonar el ascetismo,
recibiendo, por el paso dado, las críticas de sus cinco compañeros. Para
empezar, se bañó en el río Nairanjana para librarse de la suciedad que había
acumulado en el curso del largo proceso seguido. Al parecer, se hallaba tan
débil que apenas pudo salir del agua. Recobró las fuerzas gracias a la comida
que le ofreció una muchacha llamada Sajata. Según diversas leyendas, esta joven
era hija del jefe de la aldea de Sena; el alimento que le dio al asceta era una
sopa de arroz hervido en leche. Poco tiempo después, ya restablecido, Siddharta
alcanzaría la iluminación.
La iluminación
Según todos los indicios, esto habría ocurrido en la ciudad
de Gaya, cerca de Sena. Más tarde se llamaría a esta ciudad BodhGaya, y en ella
se levantaría un templo en honor de Buda. Siddharta pasaba largas horas de
meditación a la sombra de una higuera sagrada que más tarde sería bautizada con
el nombre de Bodhi o «Árbol de la Iluminación». Según las leyendas, Gautama se
sentó un día bajo la higuera y dijo: "No me moveré de aquí hasta que
sepa." El malvado dios Mara, comprendiendo la gravedad y el peligro que
encerraba tal desafío, le envió una cascada de tentaciones, la más importante
en forma de un trío de libidinosas odaliscas que agitaron histéricamente sus
vientres ante la cabeza inclinada de Siddharta; cuando éste levantó sus ojos
hacia ellas, el fulgor de su mirada las convirtió en torpes ancianas de
repugnante apariencia.
Las tentaciones de Mara
Al caer la noche entró en trance, y la luz acudió en su
auxilio, permitiéndole ver con radiante claridad toda la intrincada cadena de
las causas y los efectos que regulan la vida, y el camino para alcanzar la
salvación y la gloria. En la llamada primera vigilia de la noche le fue
otorgado el conocimiento de sus existencias anteriores. En la segunda fue
provisto del tercer ojo o visión divina. Al despuntar el alba penetró en el
saber omnisciente y el entero sistema de los diez mil mundos quedó iluminado.
Despertó embriagado de saber.
Siddharta había comprendido que los sufrimientos humanos
están íntimamente ligados a la naturaleza de la existencia, al hecho de nacer,
y que para escapar a la rueda de las reencarnaciones era necesario superar la
ignorancia y prescindir de pasiones y deseos. La caridad era una forma de
desear la salvación de todos los hombres y la de uno mismo.
En los primeros momentos tuvo sus dudas acerca de si debía
predicar la verdad que había alcanzado. Su primer sermón tuvo lugar al cabo de
un mes en Sarnath, cerca de Benarés, donde residían sus cinco antiguos
compañeros. Al parecer, éstos le recibieron muy fríamente, y Siddharta les reprendió
por las maneras que tenían de dirigirse a un iluminado. Finalmente, los cinco
formaron el núcleo inicial de una secta que, dada la sencillez del nuevo
mensaje, creció con rapidez. El discípulo número seis fue Yasa, hijo de un rico
comerciante de Benarés; insatisfecho con su vida sensual y de lujos, su vida
presentaba cierto paralelismo con la del propio Siddharta. A través de Yasa se
convirtió toda su familia.
Predicación de Buda
Cuando consideró que sus discípulos estaban convenientemente
preparados, los mandó a predicar la nueva verdad por toda la India. Debían ir
solos, y Siddharta regresó a Uruvela. Entre sus seguidores más importantes e
influyentes se encontraba el rey Bimbisara, que donó a Buda y a sus seguidores
una parcela de tierra (el «Bosque de Bambúes») para que les sirviera de
refugio. Sin embargo, los discípulos pasaban la mayor parte del tiempo
mendigando y predicando, y sólo regresaban a la finca durante la estación
lluviosa.
Buda continuó predicando durante cuarenta y cinco años. Visitó
varias veces su ciudad natal y recorrió el valle del Ganges, levantándose cada
día al amanecer y recorriendo entre veinticinco y treinta kilómetros por
jornada, enseñando generosamente a todos los hombres sin esperar recompensa ni
distinción alguna. No era un agitador y jamás fue molestado ni por los
brahmanes, a los que se oponía, ni por gobernante alguno. Las gentes, atraídas
por su fama y persuadidas de su santidad, salían a recibirle, se agolpaban a su
paso y sembraban su camino de flores.
El atentado de Devadatta
Una de las conversiones que más fama le procuró fue la de su
primo Devadatta, hombre ambicioso que le detestaba tanto como para urdir un
plan que acabara con su vida. Confabulado con unos cuantos secuaces, y sabiendo
que Buda atravesaría un desfiladero, se apostó en lo alto del mismo junto a un
peñasco medio desprendido; en el momento preciso en que Buda transitaba por
debajo, la gran piedra fue movida y cayó con estrépito; se oyeron gritos y se
temió por la vida del maestro, pero Buda emergió indemne de la polvareda, con
su sonrisa beatífica en los labios.
En los últimos años de su vida, Siddharta sufrió duros
reveses. El rey Bimbisara fue destronado por su propio hijo y el trono de los
sakyas fue usurpado por Vidudabha, hijo del rey Pasenadi, protector también del
budismo. Parece que intentaba retornar a su ciudad natal cuando le sobrevino la
muerte. Tenía ochenta y un años de edad y se encontraba muy débil, pero siguió
predicando su doctrina hasta los últimos momentos. Por las descripciones hechas
de la enfermedad infecciosa que contrajo, se cree que la causa última de su
muerte, acaecida en la ciudad de Kusinagara, pudo ser una disentería. Su cuerpo
fue incinerado a los siete días de haber fallecido y sus cenizas repartidas
entre sus seguidores.
El ascetismo de Buda provenía de las antiguas religiones,
pero es evidente que su propósito no era tranquilizar a sus semejantes
presentándoles una nueva deidad o renovando ritos anteriores, sino hacer a cada
uno consciente de su radical soledad y enseñarle a luchar contra los males de
la existencia. Al sustituir las liturgias y sacrificios por la contemplación
del mundo, Buda otorgó una importancia suprema a algo muy parecido a la oración
individual y privada, valorando por encima de todo la meditación, ensalzando el
recogimiento y situando el corazón del hombre en el centro del Universo.
Otra de las causas de su éxito fue, sin duda, su asombrosa
tolerancia. No existe ningún dogma budista y, por lo tanto, ningún budista es
perseguido por hereje. Al volver la vista atrás, entre siglos preñados de
violencia y fanatismo, lo que más sorprende de Buda es el sereno llamamiento
que hace a la razón y a la experiencia de cada hombre: "No creas en
cualquier cosa porque te enseñen el testimonio escrito de un viejo sabio. No
creas en cualquier cosa porque provenga de la autoridad de maestros y sacerdotes.
Cualquier cosa que esté de acuerdo con tus propias experiencias y que después
de una ardua investigación se manifieste de acuerdo con tu razón, y conduzca a
tu propio bien y al de todas las cosas vivientes, acéptala como la verdad y
vive de acuerdo a ello."
Efemérides
16 de diciembre de 1838 En Sudáfrica, Andries Pretorius,
líder Boer, organiza una columna con unos cientos de hombres y masacra a más de
3.000 zulúes en la Batalla de Bloodriver o Río Sangriento. Por el contrario,
sólo tres boers resultan heridos y ninguno fallecerá. (Hace 175 años)
Efemérides
16 de diciembre de 1944 Adolf Hitler ordena atacar por
sorpresa a las fuerzas aliadas que están desplegadas a lo largo del Frente
Occidental, cogiéndolas desprevenidas y creando una bolsa de 100 km de
profundidad en el frente, en la región de Las Ardenas. Debido a la mala
climatología, nieblas y lluvias, la aviación aérea aliada se ve perjudicada y
no puede contraatacar, por lo que durante varios días parecerá cercana la
victoria alemana. El 23 de diciembre, tras varios días de feroz resistencia por
parte de los aliados, la meteorología dará paso a un cielo despejado y
comenzará la contraofensiva aliada que les conducirá a la victoria. 110.000
alemanes y 80.000 aliados causarán baja, entre muertos, heridos y
desaparecidos. (Hace 69 años)
lunes, 15 de diciembre de 2014
Guerra Civil en Venezuela
La Guerra civil de 1848-1849 fue un conflicto armado en
Venezuela que enfrentó a los conservadores dirigidos por José Antonio Páez
contra el recién instaurado gobierno liberal de José Tadeo Monagas.
Los antecedentes del conflicto se remontan a la Insurrección
Campesina de 1846, luego de ser derrotado este movimiento popular dirigido por
el Partido Liberal José Tadeo monagas es elegido como candidato presidencial
por el partido conservador como figura que pueda lograr la reconciliación entre
ambos bandos.
Monagas triunfa en las elecciones y asume la presidencia de
la república. Páez y los conservadores intentan controlarlo pero este pronto se
distancia de los conservadores y se acerca a los liberales. El congreso
(dominado por el partido conservador) intenta enjuiciar a Monagas bajo cargos
de violación constitucional pero esta tentativa fracasa tras ser asaltado el
congreso por una muchedumbre liberal y acallado.
Páez se alza en armas el 4 de febrero de 1848 en Calabozo,
con una proclama donde se designa jefe de operaciones de los ejércitos para
reinstaurar el orden constitucional, seguidamente se traslada al Apure en donde
toma San Fernando de Apure. Monagas destaca contra él al general Santiago
Mariño quien envía una columna contra Páez que lo derrotan el 10 de marzo en la
Batalla de Los Araguatos, tras lo cual Páez sale del país.
Mientras tanto los combates se concentran en el occidente
del país, en Coro y Zulia. Páez invade desde La Vela de Coro en 1849 y penetra
hasta Cojedes pero al ser derrotada su retaguardia en Casupo capitula en Macapo
Abajo ante el general José Laurencio Silva.
Con la captura del principal líder de la rebelión conservadora
el movimiento pierde fuerzas y termina casi en su totalidad con la toma de
Maracaibo por las tropas liberales. Con la derrota de la reacción conservadora
se consolida la Primera Autocracia Liberal que duraría hasta la Revolución de
1859.
Efemérides
15 de diciembre de 1891 James Naismith, médico canadiense de
la Universidad de McGill y profesor de educación física en una escuela de
profesionales de YMCA en Springfield (Massachusetts, EE.UU.), decide inventarse
un juego vigoroso bajo techo para mantener ocupados a sus estudiantes en los largos
y duros inviernos de Nueva Inglaterra. Para ello se le ocurre clavar dos cestos
de melocotón en los extremos opuestos de un pabellón de gimnasia y, con algunas
reglas sencillas, inventa el baloncesto. El nuevo deporte obtendrá gran
popularidad entre sus estudiantes y, en enero de 1892 se enviarán las reglas a
las escuelas cristianas de todo Estados Unidos. A principios del Siglo XX el
baloncesto se habrá convertido en un deporte mundialmente conocido y de gran
éxito. (Hace 123 años)
Efemérides
15 de diciembre de 1989 Comienza la revolución rumana en la
ciudad de Timisoara al producirse manifestaciones de apoyo al sacerdote
disidente de la etnia húngara Laszlo Tokes, un activo opositor contrario a la
"sistematización" promovida por el gobierno y al que pretenden exiliar.
Las manifestaciones son reprimidas de forma violenta, y se cobran cientos de
bajas, pero sin éxito gracias a la unión y tenacidad de los ciudadanos. El 20
de diciembre Timisoara quedará fuera del control del régimen de Ceaucescu. Al
regresar de una visita a Irán, Ceaucescu asegurará que los sucesos de Timisoara
han sido organizados por agencias extranjeras de espionaje y un grupo de
gamberros. Para demostrar su fuerza política convocará en Bucarest un mitin de
adhesión a su causa, pero el resultado no será en nada el esperado, y se
convertirá en un acto de solidaridad con la ciudad reprimida de Timisoara. El
22 de diciembre caerá el régimen y el 25 de diciembre Ceaucescu y su mujer
serán condenados a muerte por una corte marcial, en un juicio sumario sin
garantías, bajo una serie de cargos, entre los que se incluirán el genocidio,
siendo ejecutados a continuación en Targoviste. (Hace 25 años)
domingo, 14 de diciembre de 2014
Efemérides
14 de diciembre de 1900 En la reunión de la Sociedad Alemana
de Física, Max Planck lee su trabajo titulado "La teoría de la ley de
distribución de energía del espectro normal", abriendo la física a nuevos
horizontes al ser el precursor de la física cuántica, la rama de la Física que
explica el comportamiento de la materia y la energía. (Hace 114 años)
Efemérides
14 de diciembre de 1812 Las tropas del Emperador Napoleón I,
la "Grande Armée" como se le llama, son expulsadas definitivamente de
los territorios rusos. Absolutamente diezmadas por los combates, el frío, el
hambre y las deserciones, sólo 22.000 hombres, de un ejército inicial de
600.000 regresarán a sus hogares como supervivientes de la nefasta Campaña
Rusa. En total, entre los dos bandos contendientes se cree que hubo un millón
de muertos. (Hace 201 años)
Efemérides
14 de diciembre de 1995 En París (Francia), los presidentes
de Serbia, Slobodan Milosevic, de Croacia, Franjo Tudjman, y de Bosnia, Alia
Izetbegovic, firman el acuerdo de paz para Bosnia que se ha cimentado en
Dayton, Ohio (EE.UU.) durante el mes de noviembre, poniendo fin a tres años y
medio de cruel guerra, en virtud del cual Bosnia se dividirá en dos partes,
formadas por una federación croata-musulmana que representará el 51% del
territorio del país y una república serbia formada por el restante 49%.
Sarajevo se convertirá en una ciudad unificada con la renuncia serbia de
algunos barrios. El llamado "enclave seguro" de Gorazde permanecerá
bajo control musulmán, pero se encontrará enlazado por tierra mediante un
corredor que la unirá con Sarajevo. A pesar de la Cumbre de Dayton, que
formalmente pone fin al conflicto, continuarán las tensiones entre los tres
vecinos de los Balcanes. En 1999 Franjo Tudjman morirá, en 2001 Alia
Izetbegovic renunciará al poder y, un año después Slobodan Milosevic será
llevado a juicio en La Haya por las bárbaras atrocidades cometidas durante 10
años en los Balcanes. (Hace 18 años)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









.jpg)























.jpg)










