sábado, 27 de diciembre de 2014

ATENCIÓN

Tras el breve receso que me he tomado vuelvo dando les una feliz navidad y un prospero año nuevo deseándoles mil bendiciones y un año de triunfos y mucha abundancia, paz, amor, conciencia, hermandad, bondad, sabiduría y valor, valor para enfrentar los nuevos retos, sabiduría para saber como enfrentarlos de la mejor manera, bondad para cono aquellos que los rodean, hermandad con sus compatriotas, conciencia cono todo a su al rededor, amor con su prójimo, paz para el mundo, y abundancia para todos los que buscan hacer el bien sin mirar a quien, por una Venezuela mejor, por un mundo mejor, por un mundo donde reine la paz, el amor, y la conciencia feliz año para todos les desea HISTORIA DE HIERRO.

Esta Oración es por todos en el mundo.

   Señor, tu que todo lo ves y todo lo puedes, que nos das amor incondicionalmente, que estas con nosotros en cada paso de nuestras vidas, te damos las gracias por cada segundo de nuestra vida por todas las cosas que nos has permitido lograr, te damos la gracias por darnos la oportunidad de vivir en un mundo lleno de oportunidades y que a pesar de nuestras altas y bajas estamos aquí de pies, para seguir adelante y seguir conquistando nuevas metas y nuevas adversidades con fuerza y valor, te damos las gracias por tener salud y si en este momento estoy pasando por un momento difícil, lo enfrento con FÉ  por que fé tengo en ti, solo te pido mi Dios que nos sigas bendiciendo cada día que nos des salud, amor y mucha paz, pido por Venezuela que esta atravesando por un momento de cambios, cambios que la harán evolucionar como nación, pido por todos los países que se encuentran en guerra, mi Dios todo poderoso te ruego a ti posa tu mano en este planeta y bendice la. Te pido por toda la humanidad, has que llueva amor, paz, conciencia, hermandad, bondad, sabiduría valor, tolerancia y que cada día sea mejor que el anterior. AMÉN



jueves, 18 de diciembre de 2014

Efemérides

18 de diciembre de 1856 En Argentina se aprueba mediante decreto el plano del trazado de la Ciudad del Libertador General Don José de San Martín, cabecera del partido homónimo, en la provincia de Buenos Aires. Éste lo lleva a cabo el agrimensor Juan Fernández. (Hace 157 años)


Efemérides

18 de diciembre de 1916  Finaliza el combate más largo de la I Guerra Mundial, la Batalla de Verdun (Francia), después 10 meses de lucha constante y de un coste insoportable de vidas. En febrero de este mismo año, las fuerzas alemanas lanzaron una ofensiva contra Verdun, al este de París. Aunque al principio las fortalezas de Hardaumont y Douaumont cayeron rápidamente, los franceses no se rindieron y se agruparon bajo el mando del general Pétain. A mediados de diciembre, el general francés había recuperado casi todo el terreno perdido en los primeros días de la batalla. Al finalizar en este día la Batalla de Verdun 250.000 soldados de ambos bandos han muerto y 500.000 han resultado heridos. En esta batalla se han empleado gases venenosos y lanzallamas. (Hace 97 años)




miércoles, 17 de diciembre de 2014

Pedro de Valdivia, el conquistador de Chile


Al frente de un puñado de soldados, en 1540 el extremeño Valdivia conquistó el territorio del actual Chile, pero trece años después sucumbió a una emboscada de los mapuches
Por Sergio Pinto. Historiador, Historia NG nº 131

Al cumplir los 40 años, el extremeño Pedro de Valdivia poseía una larga hoja de servicios a la corona española. Su precoz carrera de soldado lo había llevado a participar en la batalla de Pavía, en 1525, y en el célebre Saco de Roma, en 1527. Más tarde marchó a América, inicialmente a Venezuela y luego a Perú, donde se unió a Francisco Pizarro en sus campañas contra el Imperio inca. Nombrado maestre de campo, Valdivia se puso del lado de Pizarro en la guerra civil que estalló en Perú entre los conquistadores. En 1538 fue él quien llevó el estandarte real en la batalla de las Salinas, donde fue derrotado el gran rival de Pizarro, Diego de Almagro, que fue ejecutado de inmediato.
Totalmente entregado al servicio del rey, leal a sus jefes y muy respetado por los hombres a los que mandaba, Valdivia tenía a la vez grandes ambiciones, como tantos otros conquistadores de la época. Él mismo escribiría más tarde que soñaba con «dejar memoria y fama de mí» a través de alguna gran gesta descubridora. Fue justamente la derrota y la muerte de Almagro lo que le dio la oportunidad que andaba buscando. En 1535, Almagro había emprendido una expedición de conquista al sur de Cuzco, a través del inhóspito desierto de Atacama. La historia lo recuerda por ello como el descubridor de Chile, pero lo cierto es que su aventura resultó un fracaso, pues los expedicionarios volvieron diezmados y sin haber hallado el oro que buscaban. Lejos de desanimarse, Valdivia obtuvo de Pizarro la autorización para emprender la conquista de aquel territorio al sur de Perú.

Conspiraciones y rebeliones

Valdivia tuvo que financiar él mismo la empresa. «A mi costa y misión conseguí a la gente, hice los gastos que convino para la jornada, y me adeudé por lo poco que hallé prestado, demás de lo que yo tenía entonces», diría más tarde. En enero de 1540 salió de Cuzco con doce españoles y cientos de indios yanaconas. Le acompañaba también su amante, Inés Suárez, una mujer aguerrida y astuta a la que hacía pasar por su sirvienta. Durante el viaje se les unieron varias decenas de expedicionarios, entre ellos Pedro Sancho de la Hoz, un rico colono que aspiraba a tomar el mando de la empresa y conspiró repetidamente contra Valdivia, planeando incluso su muerte. Informado de estas intrigas, Valdivia arrestó a Sancho y sus secuaces, y, aunque sopesó ahorcarlos, se los llevó consigo bajo vigilancia. La oposición entre ambos se mantuvo hasta que en 1548 Sancho tramó una rebelión y un lugarteniente de Valdivia, en ausencia de éste, lo prendió e hizo ejecutar en el acto.

Una nueva ciudad

Tras una durísima travesía por el desierto de Atacama, en diciembre de 1540 Valdivia y sus compañeros, unos 150 en total, llegaron al valle del río Mapocho, 2.400 kilómetros al sur de Lima. Allí decidieron fundar una nueva ciudad a la que llamaron, en honor al patrono de España, Santiago del Nuevo Extremo, la actual Santiago de Chile. Los inicios de la nueva fundación no fueron fáciles. Para poder alimentarse, los colonos tuvieron que convertirse en campesinos: «Todos cavábamos, arábamos y sembrábamos en su tiempo», recordaría Valdivia, lo que no evitó que pasaran hambre. La causa última de estas estrecheces era la hostilidad de los indígenas de la región, que hicieron desaparecer el ganado y los cultivos para quitar el sustento a los invasores. Además, también se produjeron escaramuzas y ataques.
Cuando Santiago tenía apenas unos meses de vida, los indios picunches la asaltaron y saquearon completamente. «Mataron 23 caballos y cuatro cristianos, y quemaron toda la ciudad, la comida, la ropa y cuanta hacienda teníamos. Nos quedamos con los andrajos que teníamos para la guerra y con las armas que a cuestas traíamos», escribió Valdivia. Los españoles reconstruyeron la ciudad, esta vez con casas de adobe en vez de madera y paja. Cuando los indios volvieron a atacarla, Inés Suárez hizo decapitar a siete caciques apresados por Valdivia y expuso las cabezas para aterrorizar a los atacantes.

La llegada de víveres y refuerzos desde Cuzco permitió enderezar la situación en Santiago, y Valdivia pudo pensar en proseguir su exploración hacia el sur con el objetivo de alcanzar el estrecho de Magallanes. En 1546 organizó una expedición con 60 jinetes y 150 porteadores indios que lo llevó hasta el golfo de Arauco, 500 kilómetros al sur de Santiago. Allí fueron atacados por sorpresa por miles de indios que se mostraron especialmente temibles. «Vinieron sobre nosotros tres escuadrones de indios, que pasaban de veinte mil, con un alarido e ímpetu tan grandes que parecían hundirse en la tierra y comenzaron a pelear muy reciamente. Tras treinta años de luchas con diversas naciones, nunca he visto tal tesón en la batalla como éstos tuvieron contra nosotros», recordaría Valdivia. Aunque rechazaron el ataque, los españoles decidieron retirarse a Santiago. Habían llegado al río Bío-Bío, la frontera del territorio de los indios mapuches, a los que los españoles llamaron araucanos. Fue el primer choque con un pueblo que durante más de tres siglos presentaría una resistencia feroz a los colonos de origen europeo.

Gobernador de Santiago

En 1547, Valdivia hizo un viaje a Perú en el que logró que lo confirmaran como gobernador y capitán general de Chile, aunque sus enemigos convencieron al virrey La Gasca para que le impusiera una dolorosa condición: separarse de su «amancebada» Inés Suárez, que sin pérdida de tiempo se casó enseguida con otro conquistador. A su vuelta a Santiago, en 1550 el flamante gobernador organizó una nueva expedición hacia el sur, a fin de fortificar y colonizar el territorio de los mapuches. Éstos trataron de expulsar por la fuerza a los invasores, reuniendo grandes masas de hombres, pero la superioridad del armamento europeo era flagrante; frente a sus corazas,
arcabuces y caballos europeos, los indígenas tan sólo oponían largas lanzas, mazas y flechas con punta de piedra. De este modo, el primer gran choque, en Andalién (1550), se saldó con la muerte de entre 1.500 y 2.000 indios por un solo español; a 200 cautivos se les cortó la nariz como castigo.
Sin embargo, cuando más desesperada era su situación, los mapuches encontraron un líder que les dio durante varios años importantes éxitos. Se llamaba Lautaro, tenía apenas veinte años y había pasado gran parte de su vida como paje al servicio de Valdivia tras ser capturado por los españoles, lo que le permitió aprender las técnicas bélicas europeas, incluida
la monta de caballos. Hastiado por las brutalidades cometidas sobre su pueblo, Lautaro se escapó y fue elegido por los suyos para rechazar a los invasores.

Un terrible final

En 1553, los mapuches destruyeron un fuerte español al sur del Bío-Bío, después de ahuyentar a su guarnición. Valdivia acudió al lugar, Tucapel, al frente de 42 soldados y un contingente de indios yanaconas, con la inten-
ción de reconstruir la fortaleza, pero cuando atravesaba un bosque se vio rodeado por miles de mapuches. Lautaro los organizó en varios grupos compactos y los lanzó en oleadas sucesivas sobre los españoles. Sin tiempo para recuperarse entre un asalto y el siguiente, los españoles fueron cediendo hasta ser masacrados totalmente. Tan sólo Valdivia y un fraile fueron capturados con vida. Todos los cronistas aseguran que Valdivia fue ejecutado tras sufrir terribles torturas. Según la que recoge Góngora Marmolejo, los indios llevaron a Valdivia a orillas de un lago, le quitaron la ropa y con unas cáscaras de almeja le cortaron los músculos de los brazos desde el codo hasta la muñeca, los asaron y se los comieron. Luego lo decapitaron.


Efemérides

17 de diciembre de 1790 En el costado sur de la Plaza Mayor de la ciudad de México, durante los trabajos de nivelación de la misma, se encuentra la "Piedra del Sol", también llamada "Calendario Azteca" o "Calendario del Sol". (Hace 223 años)


Efemérides

17 de diciembre de 1819El Congreso de Angostura (en Angostura, hoy Ciudad Bolívar en Venezuela) decreta la creación de la Gran Colombia, unión del Virreinato de la Nueva Granada y la Capitanía General de Venezuela de 1810, la obra magna y sueño del "Libertador" Simón Bolívar. (Hace 194 años)

martes, 16 de diciembre de 2014

" La Batalla del Río de la Plata"

" La Batalla del Río de la Plata"
En agosto de 1939, el acorazado Admiral "Graf Spee" zarpó del puerto de Wilhemshaven, al mando de su comandante Hans Langsdorff (capitán del barco desde octubre de 1938). Su misión consistía en actuar como corsario en el Atlántico sur. Sus órdenes eran hundir buques mercantes británicos sin entrar en combate con fuerzas enemigas considerables.
La Batalla del Río de la Plata
La víspera del 13 de diciembre, el Admiral Graf Spee, se aproximó a 150 millas de la costa brasileña, poniendo a continuación proa al sudoeste para alejarse de ella a velocidad de crucero. Se proponía cortar la ruta de los buques comerciales que alcanzaban Buenos Aires y Montevideo desde al nordeste y el este. Hacía media hora que había amanecido cuando el vigía del acorazado alemán alertó: "¡Remates de mástiles a proa!".
En la mañana de aquel día de diciembre de 1939, el Graf Spee estaba a unos cientos de kilómetros de la costa frente al estuario del Río de la Plata. Los vigías divisaban el horizonte desde la amanecida y uno de ellos dio alarma de mástiles en el horizonte.
El comandante de guardia, sorprendido de ver mástiles y no humo, ordenó despertar al capitán. El vigía creyó avistar un crucero y dos destructores. El comandante Hans Lansgdorff ordenó cubrir puestos de combate; creía tener a la vista la avanzada de protección de un convoy. Como el Graf Spee era superior a esas naves y el objetivo estaba acorde con las directivas dadas, decidió combatir, para luego hundir el convoy. Pronto Langsdorff descubrió su error; el crucero era un buque de 10.000 toneladas, inferior al acorazado alemán. Los otros dos navíos, que habían sido tomados por destructores, eran cruceros ligeros que disponían entre ambos 16 cañones de 152 mm. Los tres buques eran los cruceros Exeter, Ayax y Achilles, al mando del comodoro Harwood.
Langsdorff decidió aplastar a sus adversarios uno a uno y concentró sus fuegos sobre el más poderoso y peligroso de ellos: el crucero pesado Exeter. A las 06:16 fueron disparados los primeros fuegos desde los montajes triples de 280 mm del Admiral Graf Spee, y tres minutos después fueron contestados por el Exeter.
Las dos naves intercambiaban un rápido y nutrido fuego. El Exeter fue tocado, y también el Exeter había tocado al acorazado alemán. El Admiral Graf Spee había destruido completamente la cocina, así como la red de agua potable de la nave. Hubo muertos y heridos. Pero los daños en el Admiral Graf Spee eran mínimos comparados con el infierno desencadenado en el Exeter. Finalmente los cruceros británicos se apartaron. Langsdorff tenía el combate en sus manos, pero debido a falta de información efectiva sobre sus resultados, la cantidad de bajas y pensando que estas unidades eran una avanzada de otras mayores, decidió no acabar con los sobrevivientes y se envolvió en humo y se alejó a toda máquina hacia la costa. Luego de salir al alance de los poderoso cañones del acorazado, el comodoro Harwood decidió seguir al acorazado, tratando de no perderlo de vista.
La trampa de Montevideo
Los resultados del combate para el Graf Spee fueron 56 muertos y 20 impactos; los daños eran relativamente menores, pero habían mermado su provisión de municiones. Fue entonces cuando el acorazado alemán se dirigió hacia el Río de la Plata y entró al Puerto de Montevideo. El gobierno uruguayo ofreció una estadía de 72 horas, que debía emplear para la reparación de la nave con sus propios medios.
Mientras tanto, la diplomacia y los servicios secretos ingleses entraron a crear un sesudo plan para engañar a los alemanes. La diplomacia británica en Montevideo realizó una compleja labor de desinformación con respeto a las fuerzas navales británicas apostadas en la salida del Estuario del Río de la Plata e hizo circular falsos rumores, amenazas e intimidaciones, de tal modo, que se realizaron falsos comunicados entre fuerzas inglesas inexistentes a la salida del Estuario, esto llevó a que Langsdorff tomara decisiones.
Durante el tiempo que permaneció en el puerto de Montevideo, los miembros de la tripulación muertos fueron enterrados en el cementerio de Montevideo. Los prisioneros de guerra desembarcados del Graf Spee acompañaron voluntariamente a los caídos en el cortejo fúnebre hacia el cementerio.
Langsdorff envió un telegrama al Alto Mando Naval en donde concluía: “Me propongo avanzar hasta el límite de las aguas jurisdiccionales. Si es posible abrirme paso hacia Buenos Aires, librar combate con el resto de mis municiones. Para el caso que tal tentativa condujera a la destrucción cierta del Graf Spee sin proporcionarle la oportunidad de causar daños al enemigo, pregunto si ha de hundirse el navío en el estuario del Plata, aunque los fondos en él son insuficientes, o bien debe permitirse su internamiento”. Comandante Graf Spee.
La respuesta del Alto Mando Naval dejaba en completa libertad de acción al comandante del Graf Spee, salvo en la internación en Montevideo. La última frase decía: “Procure que la destrucción sea total si se ve usted obligado a hundir su barco”. Erich Raeder.
El hundimiento
El 17 de diciembre de 1939, zarpó de Montevideo después de las 18 horas, antes de expirarse el plazo acordado por el gobierno del Uruguay. El buque avanzó lentamente por el estrecho canal en dirección a alta mar. Ahí le aguardaban las naves británicas. Los espectadores del muelle de Montevideo esperaban asistir al raro espectáculo de un combate naval. Tras la estela del acorazado marchaba el transporte alemán el Tacoma, refugiado en el puerto uruguayo desde el comienzo de las hostilidades.
Aparecieron dos remolcadores que provenían de Buenos Aires y una serie de embarcaciones menores que iban y venían del acorazado al transporte, transportando a la tripulación, de más de 1.000 hombres. Más de medio millar de tripulantes fueron trasladados a Buenos Aires y parte a Montevideo y en enero de 1940 se establece su internación en la ciudad. Tanto en Buenos Aires como en Montevideo, unos 200 oficiales fueron dejados en libertad y fugaron a Alemania donde reingresaron a la Marina Alemana, mientras los marineros fueron internados en cuarteles militares. Luego, a las 19:55, una enorme columna de llamas brotó repentinamente del Admiral Graf Spee.
Al cabo de unos instantes se escuchó una fuerte explosión. El Graf Spee había explotado: los alemanes habían hundido su buque.
El 20 de diciembre, se encontró al capitán de navío Hans Langsdorff muerto en su habitación del Hotel de Inmigrantes en Buenos Aires. Se había envuelto en la bandera alemana y suicidado de un tiro de pistola en la cabeza.
PD. cómo es notorio , hay confusiones y muchos creen o destacan que el Graf Spee , esta hundido en aguas Argentinas o que sucedió en aguas Argentinas , no es así , tanto la batalla , la historia y el lugar de descanso final de muchos marineros caídos , como el del Acorazado de Bolsillo, esta en territorio y aguas jurisdiccionales Uruguayas , tanto así como la emblemática "Águila de Proa" sus telémetros ,cañones , anclas e implementos , que se encuentran en perfecto estado de restauración y cuidado , en varios sitios y museos del Uruguay , lo que participa Argentina en esta historia es que dió Resguardo a marineros , vivos que quisieron quedarse , a vivir allá , a su capitán que optó por suicidarse después y algunos marineros que optaron por volver a Alemania a seguir luchando , Sepan distinguir que Uruguay y Argentina , somos dos países diferentes , con Historias diferentes ,más allá que nos unieron otras.









Buda

A lo largo de los siglos, se ha representado la imagen de Buda tantas veces que incluso en Occidente su efigie resulta tan familiar como cualquier otro objeto artístico. Solemos verle sentado sobre sus piernas en actitud meditativa, con una protuberancia más o menos saliente en la cúspide del cráneo y un lunar piloso entre las cejas, cubierto por un vaporoso manto sacerdotal y aureolado su rostro por una serenidad y una dulzura entrañables. Hay algo, sin embargo, que sorprende a veces: para ser un asceta que ha renunciado a los placeres del mundo y que conoce a fondo las miserias humanas, en ciertas representaciones parece excesivamente bien alimentado y demasiado satisfecho.


Buda en una de sus primeras representaciones
en la antigua región de Gandhara (siglos I-II)

Es creencia común considerar que los santos llevaban una vida eremítica de lucha y sacrificio en busca de la paz interior, y así era, efectivamente, en la India que Buda conoció, unos quinientos años antes de Cristo. La idea de la purificación a través del sufrimiento era usual entre hombres ya maduros o ancianos, horrorizados y confusos ante la perversidad de sus contemporáneos. Con frecuencia, abandonaban a sus familias y se refugiaban en las montañas, cubiertos de harapos y con un cuenco de madera como única posesión, que usaban para mendigar comida. Antes de convertirse en Buda, que significa "el Iluminado", Siddharta Gautama también practicó estas disciplinas corporales abnegadamente, pero no tardó en comprobar que eran inútiles.

Una vida de príncipe

Siddharta Gautama nació probablemente en el año 558 antes de Cristo en Kapilavastu, ciudad amurallada del reino de Sakya situada en la región meridional del Himalaya, en la India. Conocido también con el nombre de Sakyamuni ("el sabio de Sakya"), Siddharta era hijo de Suddhodana, rey de Sakya, y de la reina Maya, que procedía de una poderosa familia del reino. Según la tradición, Siddharta nació en los jardines de Lumbini, cuando su madre se dirigía a visitar a su propia familia. La reina Maya murió a los siete días de haber dado a luz y el recién nacido fue criado por su tía materna Mahaprajapati.


El nacimiento de Buda

Siddharta creció rodeado de lujo: tenía tres palacios, uno de invierno, otro de verano y un tercero para la estación de las lluvias. En ellos disfrutaba de la presencia de numerosas doncellas, bailarinas y músicos; vestía ropa interior de seda y un criado le acompañaba con un parasol. Se le describe como un muchacho de constitución esbelta, muy delicado y con una esmerada educación. De sus años de estudio, posiblemente dirigidos por dos brahamanes, sólo se sabe que asombró a sus maestros por sus rápidos progresos, tanto en letras como en matemáticas. Mucho se ha hablado del carácter sensible de Buda; pero siendo hijo de un rey y aspirante al trono, debió de ser educado también en las artes marciales y en todas aquellas disciplinas necesarias para un monarca. Con todo, el reino de Sakya apenas si era un principado del reino de Kosala, del que dependía.

Siddharta se casó con su prima Yasodhara cuando tenía alrededor de dieciséis años, según algunas fuentes, o diecinueve o acaso más, según otras. En algunas leyendas se dice que la conquistó en una prueba de armas luchando contra varios rivales. Nada se sabe de este matrimonio, excepto que tuvo un hijo llamado Rahula que se convertiría muchos años después en uno de sus principales discípulos. El hecho de tener un hijo varón como continuador de la dinastía le habría facilitado la renuncia a sus derechos y su consagración a la vida religiosa.

La vida de Siddharta transcurría la mayor parte del tiempo en el palacio real, bajo la protección paterna. Según la tradición, durante sus salidas furtivas a la ciudad, en que era acompañado por un cochero, se produjeron los llamados «cuatro encuentros». En cierta ocasión que salía por la puerta oriental del palacio, se encontró con un anciano; en otra ocasión que salió por la puerta meridional, vio a un enfermo; cuando lo hizo por la puerta occidental, vio un cadáver, y otro día, al cruzar la puerta septentrional, se encontró con un religioso mendicante. La vejez, la enfermedad y la muerte indicaban el sufrimiento inherente a la vida humana; el religioso, la necesidad de hallarle un sentido. Ello le llevaría a dejar atrás los muros del palacio en el que se había desarrollado la mayor parte de su vida.


Los cuatro encuentros

A los veintinueve años, Siddharta abandonó a su familia. Lo hizo de noche, montado en su corcel Kanthaka y en compañía de su criado Chantaka. Su meta era Magadha, estado floreciente del sur, donde se estaban produciendo cambios culturales y filosóficos. Es posible que también eligiera ese reino, a unos diez días de camino desde Kapilavastu, para evitar la posibilidad de que su padre exigiera que fuese repatriado. Una vez recorrido parte del camino, se cortó los cabellos, se despojó de sus joyas y aderezos y los entregó a su criado para que, de vuelta a casa, los devolviera a su familia, con el mensaje de que no regresaría hasta haber alcanzado la iluminación. El resto del camino lo hizo como mendicante, práctica, por otra parte, muy bien considerada en la India de la época. También era habitual que hombres ya maduros y con inclinaciones filosóficas se adentraran en el bosque para buscar la verdad. Lo singular fue que él lo hiciera a edad tan temprana.

En busca del sentido

Una vez en Rajagaha, capital de Magadha, el joven mendicante llamó la atención del poderoso rey Bimbisara. El rey, acompañado por su séquito, fue a visitarle al monte Pandava, donde practicaba la meditación y el ascetismo. Según cuenta la tradición, el monarca le ofreció cuantas riquezas deseara a cambio de que aceptara ponerse al mando de sus batallones de elefantes y de sus tropas de élite. Siddharta informó al rey de su origen noble y del propósito de su estancia en Rajagaha. El rey Bimbisara no reiteró la propuesta; le rogó únicamente ser el primero de conocer la verdad alcanzada si llegaba a la iluminación.

Siddharta siguió las enseñanzas de dos maestros de yoga, Alara Kalama y Uddaka Ramaputa. El primero, al que seguían trescientos discípulos, había alcanzado la fase «en que nada existe»; se cree que su ermita estaba en Vaishi. Siddharta alcanzó muy pronto ese mismo estadio y se persuadió de la insuficiencia de estas enseñanzas para liberar a la humanidad de sus sufrimientos. Uddaka Ramaputa tenía seiscientos discípulos y vivía cerca de Rajagaha. Sus enseñanzas tampoco colmaron los afanes de Siddharta.

Partió entonces para Sena, una aldea junto al río Nairanjana, lugar de encuentro de ascetas. Estas prácticas estaban perfectamente reglamentadas: incluían el control de la mente, la suspensión de la respiración, el ayuno total y una dieta muy severa, disciplinas todas ellas penosas y dolorosas. Por los relatos se sabe que Siddharta no se arredró ante su dureza y que, en alguna ocasión, quienes le rodeaban creían que había muerto. En aquellos tiempos los alumnos avanzados practicaban ayunos de hasta dos meses, y se sabe que nueve discípulos de Nigantha Nataputta, fundador del jainismo, se dejaron morir de hambre para alcanzar la liberación final.

Tras años de austeridades y mortificaciones que no le procuraron la iluminación, Siddharta resolvió abandonar el ascetismo, recibiendo, por el paso dado, las críticas de sus cinco compañeros. Para empezar, se bañó en el río Nairanjana para librarse de la suciedad que había acumulado en el curso del largo proceso seguido. Al parecer, se hallaba tan débil que apenas pudo salir del agua. Recobró las fuerzas gracias a la comida que le ofreció una muchacha llamada Sajata. Según diversas leyendas, esta joven era hija del jefe de la aldea de Sena; el alimento que le dio al asceta era una sopa de arroz hervido en leche. Poco tiempo después, ya restablecido, Siddharta alcanzaría la iluminación.

La iluminación

Según todos los indicios, esto habría ocurrido en la ciudad de Gaya, cerca de Sena. Más tarde se llamaría a esta ciudad BodhGaya, y en ella se levantaría un templo en honor de Buda. Siddharta pasaba largas horas de meditación a la sombra de una higuera sagrada que más tarde sería bautizada con el nombre de Bodhi o «Árbol de la Iluminación». Según las leyendas, Gautama se sentó un día bajo la higuera y dijo: "No me moveré de aquí hasta que sepa." El malvado dios Mara, comprendiendo la gravedad y el peligro que encerraba tal desafío, le envió una cascada de tentaciones, la más importante en forma de un trío de libidinosas odaliscas que agitaron histéricamente sus vientres ante la cabeza inclinada de Siddharta; cuando éste levantó sus ojos hacia ellas, el fulgor de su mirada las convirtió en torpes ancianas de repugnante apariencia.


Las tentaciones de Mara

Al caer la noche entró en trance, y la luz acudió en su auxilio, permitiéndole ver con radiante claridad toda la intrincada cadena de las causas y los efectos que regulan la vida, y el camino para alcanzar la salvación y la gloria. En la llamada primera vigilia de la noche le fue otorgado el conocimiento de sus existencias anteriores. En la segunda fue provisto del tercer ojo o visión divina. Al despuntar el alba penetró en el saber omnisciente y el entero sistema de los diez mil mundos quedó iluminado. Despertó embriagado de saber.

Siddharta había comprendido que los sufrimientos humanos están íntimamente ligados a la naturaleza de la existencia, al hecho de nacer, y que para escapar a la rueda de las reencarnaciones era necesario superar la ignorancia y prescindir de pasiones y deseos. La caridad era una forma de desear la salvación de todos los hombres y la de uno mismo.

En los primeros momentos tuvo sus dudas acerca de si debía predicar la verdad que había alcanzado. Su primer sermón tuvo lugar al cabo de un mes en Sarnath, cerca de Benarés, donde residían sus cinco antiguos compañeros. Al parecer, éstos le recibieron muy fríamente, y Siddharta les reprendió por las maneras que tenían de dirigirse a un iluminado. Finalmente, los cinco formaron el núcleo inicial de una secta que, dada la sencillez del nuevo mensaje, creció con rapidez. El discípulo número seis fue Yasa, hijo de un rico comerciante de Benarés; insatisfecho con su vida sensual y de lujos, su vida presentaba cierto paralelismo con la del propio Siddharta. A través de Yasa se convirtió toda su familia.


Predicación de Buda

Cuando consideró que sus discípulos estaban convenientemente preparados, los mandó a predicar la nueva verdad por toda la India. Debían ir solos, y Siddharta regresó a Uruvela. Entre sus seguidores más importantes e influyentes se encontraba el rey Bimbisara, que donó a Buda y a sus seguidores una parcela de tierra (el «Bosque de Bambúes») para que les sirviera de refugio. Sin embargo, los discípulos pasaban la mayor parte del tiempo mendigando y predicando, y sólo regresaban a la finca durante la estación lluviosa.

Buda continuó predicando durante cuarenta y cinco años. Visitó varias veces su ciudad natal y recorrió el valle del Ganges, levantándose cada día al amanecer y recorriendo entre veinticinco y treinta kilómetros por jornada, enseñando generosamente a todos los hombres sin esperar recompensa ni distinción alguna. No era un agitador y jamás fue molestado ni por los brahmanes, a los que se oponía, ni por gobernante alguno. Las gentes, atraídas por su fama y persuadidas de su santidad, salían a recibirle, se agolpaban a su paso y sembraban su camino de flores.


El atentado de Devadatta

Una de las conversiones que más fama le procuró fue la de su primo Devadatta, hombre ambicioso que le detestaba tanto como para urdir un plan que acabara con su vida. Confabulado con unos cuantos secuaces, y sabiendo que Buda atravesaría un desfiladero, se apostó en lo alto del mismo junto a un peñasco medio desprendido; en el momento preciso en que Buda transitaba por debajo, la gran piedra fue movida y cayó con estrépito; se oyeron gritos y se temió por la vida del maestro, pero Buda emergió indemne de la polvareda, con su sonrisa beatífica en los labios.

En los últimos años de su vida, Siddharta sufrió duros reveses. El rey Bimbisara fue destronado por su propio hijo y el trono de los sakyas fue usurpado por Vidudabha, hijo del rey Pasenadi, protector también del budismo. Parece que intentaba retornar a su ciudad natal cuando le sobrevino la muerte. Tenía ochenta y un años de edad y se encontraba muy débil, pero siguió predicando su doctrina hasta los últimos momentos. Por las descripciones hechas de la enfermedad infecciosa que contrajo, se cree que la causa última de su muerte, acaecida en la ciudad de Kusinagara, pudo ser una disentería. Su cuerpo fue incinerado a los siete días de haber fallecido y sus cenizas repartidas entre sus seguidores.

El ascetismo de Buda provenía de las antiguas religiones, pero es evidente que su propósito no era tranquilizar a sus semejantes presentándoles una nueva deidad o renovando ritos anteriores, sino hacer a cada uno consciente de su radical soledad y enseñarle a luchar contra los males de la existencia. Al sustituir las liturgias y sacrificios por la contemplación del mundo, Buda otorgó una importancia suprema a algo muy parecido a la oración individual y privada, valorando por encima de todo la meditación, ensalzando el recogimiento y situando el corazón del hombre en el centro del Universo.


Otra de las causas de su éxito fue, sin duda, su asombrosa tolerancia. No existe ningún dogma budista y, por lo tanto, ningún budista es perseguido por hereje. Al volver la vista atrás, entre siglos preñados de violencia y fanatismo, lo que más sorprende de Buda es el sereno llamamiento que hace a la razón y a la experiencia de cada hombre: "No creas en cualquier cosa porque te enseñen el testimonio escrito de un viejo sabio. No creas en cualquier cosa porque provenga de la autoridad de maestros y sacerdotes. Cualquier cosa que esté de acuerdo con tus propias experiencias y que después de una ardua investigación se manifieste de acuerdo con tu razón, y conduzca a tu propio bien y al de todas las cosas vivientes, acéptala como la verdad y vive de acuerdo a ello."


Efemérides

16 de diciembre de 1838 En Sudáfrica, Andries Pretorius, líder Boer, organiza una columna con unos cientos de hombres y masacra a más de 3.000 zulúes en la Batalla de Bloodriver o Río Sangriento. Por el contrario, sólo tres boers resultan heridos y ninguno fallecerá. (Hace 175 años)


Efemérides

16 de diciembre de 1944 Adolf Hitler ordena atacar por sorpresa a las fuerzas aliadas que están desplegadas a lo largo del Frente Occidental, cogiéndolas desprevenidas y creando una bolsa de 100 km de profundidad en el frente, en la región de Las Ardenas. Debido a la mala climatología, nieblas y lluvias, la aviación aérea aliada se ve perjudicada y no puede contraatacar, por lo que durante varios días parecerá cercana la victoria alemana. El 23 de diciembre, tras varios días de feroz resistencia por parte de los aliados, la meteorología dará paso a un cielo despejado y comenzará la contraofensiva aliada que les conducirá a la victoria. 110.000 alemanes y 80.000 aliados causarán baja, entre muertos, heridos y desaparecidos. (Hace 69 años)


lunes, 15 de diciembre de 2014

Guerra Civil en Venezuela

La Guerra civil de 1848-1849 fue un conflicto armado en Venezuela que enfrentó a los conservadores dirigidos por José Antonio Páez contra el recién instaurado gobierno liberal de José Tadeo Monagas.

Los antecedentes del conflicto se remontan a la Insurrección Campesina de 1846, luego de ser derrotado este movimiento popular dirigido por el Partido Liberal José Tadeo monagas es elegido como candidato presidencial por el partido conservador como figura que pueda lograr la reconciliación entre ambos bandos.

Monagas triunfa en las elecciones y asume la presidencia de la república. Páez y los conservadores intentan controlarlo pero este pronto se distancia de los conservadores y se acerca a los liberales. El congreso (dominado por el partido conservador) intenta enjuiciar a Monagas bajo cargos de violación constitucional pero esta tentativa fracasa tras ser asaltado el congreso por una muchedumbre liberal y acallado.

Páez se alza en armas el 4 de febrero de 1848 en Calabozo, con una proclama donde se designa jefe de operaciones de los ejércitos para reinstaurar el orden constitucional, seguidamente se traslada al Apure en donde toma San Fernando de Apure. Monagas destaca contra él al general Santiago Mariño quien envía una columna contra Páez que lo derrotan el 10 de marzo en la Batalla de Los Araguatos, tras lo cual Páez sale del país.

Mientras tanto los combates se concentran en el occidente del país, en Coro y Zulia. Páez invade desde La Vela de Coro en 1849 y penetra hasta Cojedes pero al ser derrotada su retaguardia en Casupo capitula en Macapo Abajo ante el general José Laurencio Silva.


Con la captura del principal líder de la rebelión conservadora el movimiento pierde fuerzas y termina casi en su totalidad con la toma de Maracaibo por las tropas liberales. Con la derrota de la reacción conservadora se consolida la Primera Autocracia Liberal que duraría hasta la Revolución de 1859.



Efemérides

15 de diciembre de 1891 James Naismith, médico canadiense de la Universidad de McGill y profesor de educación física en una escuela de profesionales de YMCA en Springfield (Massachusetts, EE.UU.), decide inventarse un juego vigoroso bajo techo para mantener ocupados a sus estudiantes en los largos y duros inviernos de Nueva Inglaterra. Para ello se le ocurre clavar dos cestos de melocotón en los extremos opuestos de un pabellón de gimnasia y, con algunas reglas sencillas, inventa el baloncesto. El nuevo deporte obtendrá gran popularidad entre sus estudiantes y, en enero de 1892 se enviarán las reglas a las escuelas cristianas de todo Estados Unidos. A principios del Siglo XX el baloncesto se habrá convertido en un deporte mundialmente conocido y de gran éxito. (Hace 123 años)





Efemérides

15 de diciembre de 1989 Comienza la revolución rumana en la ciudad de Timisoara al producirse manifestaciones de apoyo al sacerdote disidente de la etnia húngara Laszlo Tokes, un activo opositor contrario a la "sistematización" promovida por el gobierno y al que pretenden exiliar. Las manifestaciones son reprimidas de forma violenta, y se cobran cientos de bajas, pero sin éxito gracias a la unión y tenacidad de los ciudadanos. El 20 de diciembre Timisoara quedará fuera del control del régimen de Ceaucescu. Al regresar de una visita a Irán, Ceaucescu asegurará que los sucesos de Timisoara han sido organizados por agencias extranjeras de espionaje y un grupo de gamberros. Para demostrar su fuerza política convocará en Bucarest un mitin de adhesión a su causa, pero el resultado no será en nada el esperado, y se convertirá en un acto de solidaridad con la ciudad reprimida de Timisoara. El 22 de diciembre caerá el régimen y el 25 de diciembre Ceaucescu y su mujer serán condenados a muerte por una corte marcial, en un juicio sumario sin garantías, bajo una serie de cargos, entre los que se incluirán el genocidio, siendo ejecutados a continuación en Targoviste. (Hace 25 años)

domingo, 14 de diciembre de 2014

Efemérides

14 de diciembre de 1900 En la reunión de la Sociedad Alemana de Física, Max Planck lee su trabajo titulado "La teoría de la ley de distribución de energía del espectro normal", abriendo la física a nuevos horizontes al ser el precursor de la física cuántica, la rama de la Física que explica el comportamiento de la materia y la energía. (Hace 114 años)



Efemérides

14 de diciembre de 1812 Las tropas del Emperador Napoleón I, la "Grande Armée" como se le llama, son expulsadas definitivamente de los territorios rusos. Absolutamente diezmadas por los combates, el frío, el hambre y las deserciones, sólo 22.000 hombres, de un ejército inicial de 600.000 regresarán a sus hogares como supervivientes de la nefasta Campaña Rusa. En total, entre los dos bandos contendientes se cree que hubo un millón de muertos. (Hace 201 años)


Efemérides

14 de diciembre de 1995 En París (Francia), los presidentes de Serbia, Slobodan Milosevic, de Croacia, Franjo Tudjman, y de Bosnia, Alia Izetbegovic, firman el acuerdo de paz para Bosnia que se ha cimentado en Dayton, Ohio (EE.UU.) durante el mes de noviembre, poniendo fin a tres años y medio de cruel guerra, en virtud del cual Bosnia se dividirá en dos partes, formadas por una federación croata-musulmana que representará el 51% del territorio del país y una república serbia formada por el restante 49%. Sarajevo se convertirá en una ciudad unificada con la renuncia serbia de algunos barrios. El llamado "enclave seguro" de Gorazde permanecerá bajo control musulmán, pero se encontrará enlazado por tierra mediante un corredor que la unirá con Sarajevo. A pesar de la Cumbre de Dayton, que formalmente pone fin al conflicto, continuarán las tensiones entre los tres vecinos de los Balcanes. En 1999 Franjo Tudjman morirá, en 2001 Alia Izetbegovic renunciará al poder y, un año después Slobodan Milosevic será llevado a juicio en La Haya por las bárbaras atrocidades cometidas durante 10 años en los Balcanes. (Hace 18 años)



sábado, 13 de diciembre de 2014

Pablo Neruda

Diseminada en miles de versos ha quedado para la posteridad la biografía, íntima y pública, secreta y militante, del gran poeta chileno Pablo Neruda. Nos legó además la crónica de sus días agitados y viajeros en unas líricas memorias tituladas Confieso que he vivido, y sobre su figura han escrito numerosos amigos del escritor, su apasionada viuda Matilde Urrutia y centenares de críticos e historiadores.

La abrumadora personalidad de este hombre de credo comunista, resuelta y tozuda hasta el sacrificio por todo aquello en lo que creía, estalla en su obra con un aliento vital que apenas deja entrever las muchas tribulaciones y las muchas horas sombrías que hubo de atravesar. Para algunos que lo conocieron, especialmente para aquéllos que compartieron con él la lucha contra la miseria y la opresión de los pueblos, Pablo Neruda gozó del carisma excepcional de aquellos elegidos a quienes encaja como un guante la palabra ejemplaridad; pero para la mayoría de los lectores que no gozaron de la fortuna de su abrazo, el poeta será siempre aquel personaje tímido, invisible y agazapado que se ocultaba tras los barrotes horizontales y tenues de sus lindas canciones de amor.


Pablo Neruda

Nacido en 1904 en Parral con el nombre de Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto, Neruda se sintió durante toda su vida profundamente enraizado en su tierra chilena pese a haber llevado una existencia de viajero incansable. Su madre, Rosa Basoalto, murió de tuberculosis poco después de dar a luz, y su padre, conductor de un tren que cargaba piedra, José del Carmen Reyes Morales, se casó dos años después con Trinidad Cambia Marverde, de quien Neruda escribiría: "Era una mujer dulce y diligente, tenía sentido del humor campesino y una bondad activa e infatigable". Para el pequeño Neftalí fue su nueva madre como el hada buena; tuteló al muchacho con una solicitud incluso mayor que su auténtico padre, con quien, en su adolescencia, no tardaría en mantener graves disputas.

Residiendo en Temuco, ingresó en el Liceo de la ciudad en 1910, y cuando aún no había salido de esta institución, el 18 de julio de 1917, pudo leer emocionadamente en un periódico local, La Mañana, el primero de sus artículos publicados, que tituló "Entusiasmo y perseverancia". Para entonces había tenido la suerte de conocer a una imponente señora, "alta, con vestidos muy largos", que no era otra sino la célebre poetisa Gabriela Mistral, quien le había regalado algunos libros de Tolstoi, Dostoievski y Chéjov, decisivos en su primera formación literaria.

No obstante, su padre se oponía abiertamente a que siguiera esta vocación, de modo que cuando el 28 de noviembre de 1920 obtuvo el premio de la Fiesta de Primavera de Temuco, el joven poeta ya firmaba sus poemas con seudónimo, un ardid para desorientar a su progenitor. El nombre elegido, Neruda, lo había encontrado por azar en una revista y era de origen checo; no sabía que se lo estaba usurpando a un colega, un lejano escritor que compuso hermosas baladas y que posee un monumento erigido en el barrio de Mala Strana de Praga.

Cuando concluye sus estudios en el Liceo pasa a Santiago para seguir la carrera de profesor de francés en el Instituto Pedagógico, pero continúa preparando libros de versos. Al poco tiempo se vincula a la revista Juventud de la Federación de Estudiantes, donde toma contacto con el movimiento anarquista y, en particular, con uno de los líderes del grupo, formidable y valeroso, llamado Juan Gandulfo. En 1922, habiendo trabado una buena amistad, que se revelaría fecunda y duradera, con el director de la revista Claridad, se incorpora a su redacción, y así comienza a escribir como un poseso hasta cinco poemas diarios. Al año siguiente edita a sus expensas su primer libro de poemas, Crepusculario.

Para poder pagarse esta publicación, Pablo Neruda, por entonces un joven ávido de lecturas y de vida, extravagante y delgado, vestido a lo poeta bohemio del siglo XIX con un traje negro, debe vender sus muebles, empeñar el reloj que le ha regalado su padre y recibir la ayuda in extremis de un crítico generoso. Este último, un tal Allone, se prestó a saldar la deuda cuando el editor se negó a entregar un solo ejemplar antes de que estuviera satisfecha completamente la factura.

Crepusculario fue en realidad una miscelánea de otros proyectos, una reordenación precipitada de poemas que inmediatamente dejaron insatisfecho al autor. A partir de entonces Neruda se entregó, con más ahínco si cabe, a la confección de otro libro, éste sí, orgánico y mucho más personal, que terminaría publicándose en 1924 con el título Veinte poemas de amor y una canción desesperada.

Diplomático por Asia

A partir de esta época la politización de la poesía de Neruda será progresivamente mayor y, paralelamente, su vida se verá enfrentada a adversas circunstancias económicas. De momento, al abandonar sus estudios, su padre le retira toda ayuda material, por lo que abraza la esperanza de conseguir algún cargo diplomático. Sin embargo, todo lo que obtiene en 1927 es un oscuro y remoto destino consular en Rangún, Birmania.

Allí, en aquellas tierras fantásticas, "entre hombres que adoran la cobra y la vaca", conoció Pablo Neruda a la tan bella como peligrosa Josie Bliss, una nativa que sin embargo vestía a la manera inglesa. Tras visitar en su compañía los más exóticos rincones de aquellas tierras, se trasladó a vivir a casa de ella, pero pronto la muchacha trocó su dulzura en celos, y la vida de la pareja se hizo intolerable. "Sentía ternura hacia sus pies desnudos", escribió el escritor, pero también contó cómo Josie le escondía las cartas y cómo, en una ocasión, se despertó sobresaltado y la encontró vestida de blanco, al otro lado del mosquitero, tenebrosa, blandiendo un cuchillo mortífero y sin determinarse a asestar el golpe fatal: "Cuando te mueras se acabarán mis temores", balbuceó con amargura la mujer enferma.

Asustado, Pablo Neruda no tardó en huir de aquella situación que cada vez se volvía más amenazante, y cuando recibió un telegrama en el que se le comunicaba su traslado a Ceilán, preparó el viaje en el más absoluto secreto y se marchó sin despedirse, abandonando en el desolado hogar de Josie sus ropas y sus libros.

Ejerció durante un año de cónsul en Colombo (Ceilán, actual Sri Lanka) y en 1929 fue trasladado a Singapur. Su inquietud por las culturas indostaníes y la política lo llevó a asistir al Congreso Panhindú, celebrado en Calcuta en 1929. En 1930, Pablo Neruda se casó con María Antonieta Hagenaar, una joven holandesa con la que regresó a Chile dos años después y que le dio una hija, Malva Marina, el 4 de octubre de 1934. Ese mismo año, y tras haber conocido a Federico García Lorca en Buenos Aires, se trasladó a España para hacerse cargo del consulado chileno en Barcelona. En España desarrolló una intensa actividad cultural y conoció a poetas de la generación del 27 como Miguel Hernández, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre o Manuel Altolaguirre.

Neruda en España

Su integración en aquel Madrid pletórico de pasiones políticas se acrecentó al año siguiente, pues en febrero de 1935 se hizo cargo del consulado de Chile en la capital española. En Madrid apareció aquel año la revista literaria Caballo Verde para la Poesía, dirigida por el poeta. También allí dio a la imprenta una de sus obras más célebres, Residencia en la Tierra, y conoció a su segunda esposa, Delia del Carril.

La trayectoria española de Neruda tomó tintes dramáticos cuando el 18 de julio de 1936 dio comienzo la terrible guerra civil que enfrentó a "las dos Españas". Uno de los primeros hechos sangrientos de aquella lucha fue el fusilamiento de Federico García Lorca. Abandonó la península Ibérica en pleno conflicto bélico y se dirigió a París, desde donde participó activamente en actos de solidaridad con la República y el pueblo español. Tras su regreso a Chile, en 1937, prosiguió su actividad combativa con la publicación de España en el corazón.

En 1938, Ediciones Ercilla dio a la luz una recopilación de sus obras. Aquel año falleció su padre en Temuco y poco después, su madrastra. En octubre triunfó en las elecciones generales chilenas el Frente Popular. Mientras, en Cataluña, se editaba España en el corazón.

La Guerra Civil española concluyó en 1939 con la derrota de los republicanos. Neruda solicitó, y obtuvo, el nombramiento de cónsul para la inmigración española. Con la idea de ayudar en lo posible a los derrotados, viajó a París y desde allí organizó una expedición de españoles a bordo del vapor Winnipeg que llegó a Valparaíso a finales de año. El poeta regresó de nuevo a Chile en 1940, cuando ya había comenzado la Segunda Guerra Mundial, pero permaneció poco tiempo en su país, pues en agosto se incorporó a un nuevo destino diplomático, el consulado general de Chile en México. Desde allí viajó a Cuba. En 1942 publicó América, no invoco tu nombre en vano, que después fue incorporado al Canto general; ese año sufrió la pérdida de su hija, Malva Marina, que falleció en Europa.

Política, exilio y reconocimiento

A partir de 1946, su actividad política se desarrollaría en su propia patria, donde fue elegido senador de la República por las provincias de Tarapacá y Antofagasta. Ese mismo año obtuvo también en Chile el Premio Nacional de Literatura, pero no tardarían en complicársele las cosas cuando hizo pública su enérgica protesta por la persecución desencadenada contra los sindicatos por el presidente González Videla. La lectura ante el Senado de su alegato Yo acuso motivó que se ordenara su detención y sólo gracias al refugio que le ofrecieron sus allegados logró Neruda evitarla y salir del país el 24 de febrero de 1949.

Durante el tiempo en que estuvo oculto preparó otra de sus obras mayores, Canto general, que, aparte de distribuirse clandestinamente en Chile, se editará en México en 1950 con ilustraciones de los grandes muralistas Siqueiros y Diego Rivera, poco antes de que se le conceda, junto a Picasso y al poeta turco Nazim Hikmet, el Premio Internacional de la Paz. Comienza entonces un doloroso destierro, cuya tristeza apenas puede ser enjugada por los numerosos homenajes, calurosas recepciones e importantes galardones con que se reconocen sus méritos como poeta y como hombre íntegro. En 1951 inició un viaje por Italia, país en el que fijó su residencia al año siguiente. En Capri escribió Las uvas y el viento. Después de un viaje por Europa, al ser revocada su orden de detención en Chile, pudo regresar a su casa en agosto del 1952. Su retorno fue motivo de múltiples homenajes públicos. En este periodo difícil del destierro había venido en su auxilio una mujer, la que sería su compañera hasta su muerte: Matilde Urrutia.


En Italia con Matilde Urrutia

Los años siguientes fueron de permanencia en Chile. Organizó en Santiago el Congreso Continental de Cultura, al que acudieron notables personalidades como Diego Rivera, Jorge Amado y Nicolás Guillén. Dictó conferencias en la Universidad de Chile, institución a la que hizo donación de su biblioteca personal. Esta relación con la Universidad dio origen a la creación de la Fundación Neruda para el Desarrollo de la Poesía. En su vida privada fueron tiempos agitados, pues se separó en 1956 de Delia del Carril para unirse sentimentalmente con Matilde Urrutia, que fue a vivir a su nueva casa, La Chascona. Sus obras seguían apareciendo a buen ritmo, con publicaciones intermitentes, en Buenos Aires por Losada y en Santiago por Nascimento: Viajes, Nuevas odas elementales y Oda a la tipografía, entre otras. En 1957 Losada publicó sus Obras completas en papel biblia y, en los años sucesivos, Cien sonetos de amor, Tercer libro de las odas y Navegaciones y regresos. En 1958 aparece editada otra de sus obras más notables, una de las preferidas del poeta, Estravagario. "Por su irreverencia (escribió Neruda) es mi libro más íntimo".

El incansable viajero sintió de nuevo la llamada de Europa y en 1965 se trasladó a ese continente, donde recibió nuevos honores. La Universidad de Oxford le nombró doctor honoris causa en Filosofía y Letras. En Hungría se entrevistó con Miguel Ángel Asturias. En 1966 viajó a Estados Unidos invitado a la reunión del Pen Club. Realizó ese año una interesante incursión en el arte dramático con su obra Fulgor y muerte de Joaquín Murieta, que fue estrenada en Santiago en 1967 por el Instituto de Teatro de la Universidad de Chile.

La vinculación de Neruda con la política tuvo su punto culminante en el año 1970, cuando el Partido Comunista lo designó candidato a la presidencia de Chile, pero el poeta no dudó en renunciar para dar todo su apoyo a Salvador Allende, a quien secundó decididamente en su campaña electoral. Llegado al poder el gobierno de Unidad Popular en 1970, recibió el nombramiento de embajador en París.


Neruda con Salvador Allende y su biógrafo, Volodia Teitelboim

En 1971, Pablo Neruda se convirtió en el tercer escritor latinoamericano y en el segundo chileno que obtenía el Premio Nobel de Literatura, pero su encumbramiento literario no le impidió continuar activamente en la defensa de los intereses chilenos. En Nueva York, aprovechando la reunión del Pen Club, denunció el bloqueo estadounidense contra Chile. Tras renunciar a su cargo de embajador en Francia, regresó a Santiago, donde fue pública y multitudinariamente homenajeado en el Estadio Nacional.


En la cúspide de la fama y del reconocimiento también lo esperaban horas amargas. En 1973, el 11 de septiembre, fue sorprendido por el golpe militar contra el presidente Salvador Allende. Profundamente afectado por la nueva situación, no pudo resistir la tragedia y el 23 de septiembre murió en Santiago. El mundo no tardó en enterarse, entre la indignación, el estupor y la impotencia, de que sus casas de Valparaíso y de Santiago habían sido brutalmente saqueadas y destruidas. Sus funerales se desarrollaron en medio de una gran tensión política. Tras su muerte vieron la luz los poemarios que había escrito antes de morir: Jardín de invierno, 2000, El corazón amarillo, Libro de las preguntas, Elegía y Defectos escogidos, todas ellos editadas por Losada en Buenos Aires en 1974. En Barcelona apareció su última obra, la autobiografía Confieso que he vivido.