James Connolly (Edimburgo, 1868- Dublín, 1916) fue un líder
obrero irlandés y socialista. Nació en Edimburgo, hijo de padres emigrantes
irlandeses. Dejó la escuela para trabajar a los once años, y posteriormente se
convirtió en el líder del nacionalismo irlandés de izquierdas de su época.
Es posible que entrara en el Ejército británico a los
catorce años, siendo destinado a Dublín, donde supuestamente conoció a la que
posteriormente sería su esposa.
En 1892 era una figura importante de la Federación
Socialista Escocesa, convirtiéndose en secretario general de la misma tres años
más tarde. En 1896 dejó el Ejército y formó el Partido Republicano Socialista
Irlandés. Mientras se encontraba en suelo británico, fue uno de los fundadores
del Partido Laborista Socialista, que se separó de la Federación
Socialdemócrata en 1903. Era la mano derecha de James Larkin en el Sindicato de
Trabajadores Transportistas. En 1913, en respuesta al lockout de ese año, formó
el Ejército Ciudadano Irlandés, un grupo de trabajadores entrenados y armados
que luchaban por defender a los trabajadores y organizaban huelgas en toda la
isla de Irlanda. Tan sólo estuvo formado por unas 250 personas. Su objetivo
último era el establecimiento de una república irlandesa socialista e
independiente, libre de la ocupación británica.
Connolly consideraba a la organización de Voluntarios
Irlandeses demasiado burguesa, y poco preocupados por la independencia
económica de Irlanda. En 1915, buscando adoptar una acción decisiva contra las
fuerzas británicas, estaba dispuesto a adoptar acciones inmediatas. Tal acción
alarmó a los miembros de la Hermandad Republicana Irlandesa, que había
realizado una labor de infiltración dentro de los Voluntarios, y planeaba una
insurrección en varios años. Los líderes de la Hermandad, incluyendo a Tom Clarke
y Patrick Pearse, se reunieron con Connolly con vistas a alcanzar un acuerdo.
Aunque se ha afirmado que fue secuestrado por ello, dicha idea ha sido
rechazada con posterioridad. En cualquier caso, desapareció durante tres días
sin explicación alguna.
En 1916 Connolly ya era comandante de la Brigada de Dublín,
y participó en la Insurrección de Pascua contra las fuerzas británicas. Fue
gravemente herido en la batalla, y posteriormente ejecutado el 12 de mayo de
1916 en la prisión de Kilmainham.
Su legado en Irlanda es de gran relevancia por su
contribución a la causa nacionalista. Asimismo, su marxismo ha sido analizado y
reivindicado por distintos pensadores y organizaciones políticas, tanto dentro
como fuera de Irlanda. Su obra escrita está fundamentalmente basada en
artículos, y muestra un pensamiento en el que se pretende unir el
republicanismo irlandés, el marxismo y el catolicismo.
Connolly fue uno de los pocos izquierdistas que se opusieron
a la Primera Guerra Mundial, lo cual provocó el odio de varios líderes
socialistas de Europa.
Al parecer, Lenin fue un gran admirador de Connolly, aunque
nunca se conocieron en persona. Lenin se enfrentó en alguna de sus obras a los
que consideraban a la rebelión en Irlanda como burguesa, señalando que no existía
una revolución pura, y los comunistas debían buscar la unidad con otras fuerzas
sociales.
En Escocia, su pensamiento ha influido a socialistas como
John MacLean, también interesado en combinar ideas nacionalistas y marxistas,
para lo cual creó el Partido Republicano Obrero Escocés.
Hay una estatuta de James Connolly en Dublín, cerca de la
estación del DART con su mismo nombre. La estatua recoge una de sus frases más
conocidas: "La causa de Irlanda es la causa del trabajo. La causa del
trabajo es la causa de Irlanda".
En 2009 se estrenó la película Connolly, acerca de la vida
de este político, dirigida por Adrian Dunbar y protagonizada por el actor
escocés Peter Mullan.



No hay comentarios.:
Publicar un comentario